jueves, 31 de marzo de 2016

Navantia, una (gran) empresa pública con mala prensa

Navantia es una de las empresas públicas más jóvenes a la vez que veteranas. El Estado la creó en 2005 tras la fusión de varias compañías estatales que se habían creado en 1730 al construirse los arsenales militares de Ferrol, Cartagena y San Fernando. El objetivo de Navantia, según explica la propia compañía, es mejorar su competitividad empresarial. Además, con ella el Estado sigue teniendo presencia en la industria militar y se asegura un aliado imprescindible para la modernización de la Armada Española, su principal cliente desde hace 250 años.

Navantia se dedica exclusivamente a las siguientes actividades:

·         Diseño y construcción de buques militares y buques civiles de alta tecnología.
·         Diseño y fabricación de sistemas de control y combate.
·         Transferencia de tecnología.
·         Reparaciones y transformaciones de buques militares y civiles.
·         Apoyo al Ciclo de Vida de sus buques y sistemas.
·         Fabricación de motores diesel.
·         Fabricación de turbinas.

Tiene una plantilla de 5.500 trabajadores; no obstante, la empresa se congratula por haber generado, en el año 2010, 38.043 empleos indirectos. Sus centros de producción se reparten a lo largo de toda la costa española: Ría de Ferrol, Bahía de Cádiz, Cartagena y Madrid. Además, tiene oficinas en Brasil, India, Qatar y Turquía, y filiales tanto en España (SAES, SAINSEL) como en el extranjero (Navantia Australia, SOCIBER Chile y Surveillance Maritime Marruecos).

Al ser una empresa pública, su principal accionista es el Estado, que posee el 100% de los títulos a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

Navantia es la empresa más importante del sector en España, sin embargo, tiene competidores como Astilleros Zamakona (Bilbao), Astilleros Armon Gijón (Asturias) o Astilleros Gondan (Asturias). Según publica El Economista (citando datos de eInforma), en España se contabilizan 132 empresas cuya actividad es la construcción de barcos y estructuras flotantes.

Referente a la situación económica de Navantia puede leerse en prensa alguna reseña. Según La Voz de Galicia, la empresa multiplicó por cuatro sus pérdidas en 2015 hasta alcanzar los -160 millones. De hecho, podría asegurarse que todas las noticias sobre Navantia publicadas en los últimos meses son claramente negativas o tienen una inclinación en esa dirección.

Por ejemplo, coincidiendo con la presentación de estos datos de facturación negativos, Economíadigital.com informaba de que el presidente de Navantia, José Manuel Revuelta, se ha subido el sueldo un 9% en dos años, de manera que ingresa 16.000 euros cada mes. Negativas son también las noticias que publica la prensa local de aquellas regiones en las que Navantia genera más empleo: Galicia, Cádiz y Murcia. El Diario de Cádiz firmaba a finales de marzo un reportaje titulado “Navantia: nuevos tiempos, viejas formas”; de nuevo un tono negativo.


Podría decirse que la compañía no tiene precisamente buena prensa, quizá por su escasa actividad propagandística. En su página web, el apartado ‘Prensa’ apenas se actualiza una vez al mes, colgando una nota de prensa con titulares poco atractivos y demasiado institucionales.

jueves, 17 de marzo de 2016

El 80% de los encuestados relaciona el Medio Ambiente solo con la naturaleza

La muestra, aunque pequeña, ha sido suficiente para evidenciar algunos puntos comunes en las respuestas de los entrevistados. Casi todos (24 de 25) relacionaron el concepto Medio Ambiente con la Naturaleza; la persona restante optó por una idea que resume su percepción de lo que debería ser la simbiosis entre naturaleza y sociedad: “Sostenibilidad”, dijo.

Todos ellos utilizaron términos como “entorno” o “aquello que nos rodea” cuando se les preguntó por una definición más técnica. Sorprende nuevamente que solo un 20% evidenció que el Medio Ambiente lo componen tanto los factores físicos o naturales como los sociales. Es decir, solo 5 personas citaron la palabra “Sociedad” al definir el concepto.

Donde sí existe consenso es en los problemas o retos que afronta el Medio Ambiente. El 80% citaron la “contaminación” y el resto, aunque no coincidieron en la respuesta, sí en el fondo de la misma: “Se hace tarde y ahora se aplican medidas bruscas que se podrían haber hecho poco a poco”; “falta de concienciación”; “aprender a desarrollarnos de forma sostenible”. Todas ellas tienen un elemento común: el impacto de la acción humana sobre la naturaleza. De nuevo se olvida que el Medio Ambiente se enfrenta a otros retos relacionados con la sociedad, como las migraciones, la globalización o la desigualdad. Según los encuestados, estos retos y problemas pueden solucionarse con una mayor concienciación. Así lo consideraron 18 de los 25, y el resto se refirieron a casos concretos: “políticas medioambientales”, “sanciones”, “reciclando” y “gastando dinero, porque se contamina para ahorrar”.

Aunque hay discrepancias cuando se les pregunta por los responsables de aplicar estas soluciones, el 70% cree que somos “todos”. De ellos, una parte también han incluido a los “gobiernos”, que aparecen en el 60% de las respuestas. Los “consumidores” y las “empresas” solo fueron citados en el 15% de las respuestas.

Respecto a la posición de las empresas (¿qué pueden hacer ellas?, se les preguntó), un 30% citó el concepto “políticas de Responsabilidad Social Corporativa”. El resto divagaron y volvieron a utilizar la respuesta que dieron a la pregunta “¿Cómo cree que se pueden solucionar estos problemas?”: “mayor concienciación”, “utilizando materiales reciclados”, “invirtiendo dinero para no contaminar”. La conclusión que podría extraerse de estas respuestas es que los encuestados no consideran que las empresas tengan una responsabilidad particular en los problemas que afectan al Medio Ambiente y que tampoco pueden aplicar políticas particulares para reducir o eliminar esas afecciones.

Si bien la mayoría no supo concretar políticas empresariales, todos sabían qué pueden hacer ellos en favor del Medio Ambiente, aunque de nuevo asociándolo con la naturaleza. Así, el 60% dice reciclar y, de hecho, el 20% solo recicla. El 15% aseguran que gastan solo el agua imprescindible y también el 15% manifiesta que no utiliza el coche para viajes que puede hacer andando. La única persona que en esta pregunta contestó que utiliza el transporte público reconoció posteriormente que no lo hace por beneficio del Medio Ambiente sino porque le viene mejor en sus desplazamientos.

miércoles, 2 de marzo de 2016

El comercio exterior en el Anuario Estadístico 2015: no faltan datos pero sí explicaciones

ANUARIO ESTADÍSTICO DE ESPAÑA 2015
COMERCIO EXTERIOR

Las estadísticas sobre comercio exterior aparecen divididas en dos campos temáticos: comercio exterior y balanza de pagos. En ambos se comparan los últimos datos (los de 2013) con los de los seis o siete años anteriores.

Para la exposición de cifras se han utilizado cuadros bastante sencillos, sin embargo, se citan abreviaturas cuyo significado de da por entendido ya que no aparece una definición a conceptos como “Importaciones CIF” o “Exportaciones FOB”. Quizá los autores del anuario suponen que es este un informe que será consultado en su mayoría por profesionales de la economía.

Tanto importaciones como exportaciones aparecen detalladas por los bienes intercambiados (animales, productos químicos, metales comunes, maquinaria, productos alimenticios, etc.) y se le dedica un gráfico especial a la industria del automóvil. En el caso de este último sector, y a diferencia del resto, se aportan los datos en función del país al que España ha comprado o vendido coches.



En el apartado Balanza Comercial se han acompañado las dos tablas de datos por tres gráficos en los que se hace visible la evolución de la cuenta corriente, del comercio exterior y de la cuenta financiera.

El informe dedica sus primeras páginas para explicar con detalle la procedencia de los datos. Así por ejemplo, cuando se refiere a la “Estadística de Intercambio de Bienes entre Estados de la UE” menciona al autor de las cifras (en este caso el Ministerio de Hacienda), a qué ámbito territorial se refiere (nacional), para qué sirve conocer este dato, cada cuánto se actualiza, el valor de las unidades, etc.



En este aspecto sí podríamos decir que es un informe completo, sin embargo, faltan conclusiones o un resumen general que pudiera facilitar la labor de quienes solo quieran acceder a una síntesis del trabajo, como por ejemplo académicos o periodistas.